| LA FUENTE DE LA VIDA |
| Cartelera | Veronica Aburto | Miércoles, 14 de Marzo de 2007 15:41 |
|
“La fuente de la vida”, es una historia de amor, de duelo y conversión, con una propuesta visual deslumbrante que intenta aproximarse a una representación estética de la experiencia mística. Pero esta es nuestra opinión o visión de la película, porque en realidad su discurso estas más o menos abierto a interpretaciones diferentes, tanto en sus profusas imágenes colmadas de simbolismos, como en su argumentación impregnada de un dramático romanticismo. Con una narración circular, el director Darren Aronofsky, cuenta la historia de Tomy, un investigador-medico que experimenta la curación de un tumor con una extraña corteza de árbol, su vida llena de tensión, no sólo por la presión de su trabajo, sino también sufre al ver a su esposa Izzi padeciendo los estragos de una enfermedad terminal. Mientras Izzi sobrelleva su enfermedad va escribiendo “La fuente” una historia de aventuras ubicada en el siglo XVI donde la reina Isabel de España le encomienda a Tomas viajar a la región maya en busca de el árbol de la vida, un mítico árbol oculto en un lugar secreto y custodiado por sacerdotes mayas, la corteza de esta planta cura todos los males y proporciona la vida eterna. Una tercera historia, la más ambigua, desconcertante y bella nos narra el viaje (¿astral, espacial, mental, espiritual?) de Tom hacia una nebulosa, la misma nebulosa que los mayas identifican como su región mortuoria llamada Xibalba, donde las almas renacen como estrellas. Como en un juego donde una caja contiene a otra y luego a otra., así ocurre esta narración que contiene otras narraciones, las tres historias van contándose en un desarrollo progresivo hasta fusionarse en un solo discurso reflexivo sobre la búsqueda de la fuente de la vida eterna en aras de salvar un amor, el hallazgo de la muerte como un acto de creación y trascendencia y/o la conversión de un científico (y por lo tanto un racionalista) en un viajero espiritualista, que flota en una burbuja en posición de loto. Darren Aronofsky es un director inusual, atrevido, resuelto a contar historias difíciles, de ámbito filosófico en “PI: El orden del caos” (1998) su primera obra abordaba la persecución obsesiva del conocimiento científico totalizador, un personaje busca atrapar los patrones matemáticos de la naturaleza y de la vida cotidiana, aun a costa del dolor físico, ahora en “La fuente de la vida”, maneja la consecución del conocimiento espiritual, también con un costo doloroso en términos emotivos y amorosos. Prolongar la vida, adquirir el conocimiento o la iluminación, manifestar las eternas interrogaciones sobre el origen y destino último del hombre, la persecución de utopías, eliminar la angustia o comprender el misterio de la muerte, y otros tópicos metafísicos, no son temas cinematográficos nuevos, recordemos el cine de Bergman, de Tarkovsky, cineastas de culto, de o para una elite de cinéfilos exigentes; algunas películas de ciencia ficción, por ejemplo: “2001 Odisea del espacio”, “Solaris” y hasta el cine de aventuras como “Horizontes perdidos” (Capra, 1937) o “Indiana Jones y la última cruzada” (Spielberg, 1989) que menciona hallazgos de una ciudad mística o un cáliz religioso, pero en estas dos últimas, se presentaban narraciones lineales donde la aventura por sí misma era el punto central y traducida a acciones físicas y ambiciones humanas en un sentido material. En cambio el caso de Aranofsky es especial, se pretende un cine masivo pero al mismo tiempo no admite concesiones al público, en “La fuente de la vida” desarrolla una narración poco convencional, donde la propia estructura es ya un mensaje, la historia contada fusiona el budismo, cultura maya y la herencia judeo-cristiana en un misticismo sincrético, propio del siglo XXI. Las nuevas generaciones de cinéfilos tienen sus cineastas de culto, Aranofsky es uno de ellos. La fuente de la vida (The fountain). Estados Unidos. 2006 Guión y dirección: Darren Aranosky Efectos: Eric Watson, Arnon Milchan, Ian Smith Música: Clint Mansell. Fotografía: Matthew Libatique. Con: Hugh Jackman, Ráchale Weisz, Ellen Burstyen, Sean Gullete, Sean Patrick Thomas y Donna Murphy. |
