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| Tratar el dolor crónico con analgésicos endógenos |
| Salud | Erika Díaz | Jueves, 22 de Enero de 2009 12:16 | ||
![]() Se haría a través de mecanismos endógenos del organismo
Aliviar dolores neuropáticos producidos por la compresión de nervios o por patologías como el cáncer terminal sería un gran logro para mejorar la calidad de vida de los pacientes; por ello, integrantes del Instituto de Neurobiología (INB) de la UNAM, en Juriquilla, Querétaro, estudian la posibilidad de activar los mecanismos endógenos del organismo, que producen analgesia. Con ello se podría eliminar en buena medida el dolor. La propuesta terapéutica sería aplicable, sobre todo, en casos de malestar crónico y rebelde a medicamentos, lo que no sólo aliviaría el sufrimiento del afectado, sino de la familia y de las personas que le rodean, disminuyendo así el estrés entre el personal médico de los hospitales, señaló Miguel Condés-Lara, investigador del INB.
El dolor de origen neuropático puede ser causado por enfermedades y lesiones, como la mutilación de un brazo o una pierna; "después de la amputación, aparece una sensación de dolor llamada miembro fantasma, que suele ser aguda", indicó Condés-Lara. Sin causa aparente, la ausencia de una extremidad provoca malestar persistente que, en muchos casos, lleva a segundas o terceras intervenciones quirúrgicas. El dolor, en esta situación, es crónico, con alta incidencia, 80 por ciento, entre la población que ha sufrido una separación. Desde que se aplica el la estímulo, se dan cambios bioeléctricos que se propagan a lo largo de las fibras nerviosas y en las comunicaciones neuronales (sinapsis); los fenómenos que ocurren son similares, pero la diferencia de las vías y las estructuras nerviosas que participan hacen que finalmente se distinga y perciba el dolor. Las vías sensoriales conducen los estímulos hasta el cerebro; la información llega al tálamo, una estructura con diferentes núcleos, donde se distribuyen las señales bioeléctricas para conducirse después a la corteza somatosensorial. Probablemente, prosiguió, es entre esa corteza y el tálamo donde ocurre el fenómeno de la conciencia; en ésta última estructura se reconocen sitios donde se indica en qué parte del cuerpo se origina el estímulo, qué tipo de sensación es y, donde se integra la percepción del dolor. En la unificación, el reconocimiento y la integración del mensaje sensorial, también participan estructuras del sistema límbico y de otras áreas corticales. Cuando se tiene un estímulo negativo que alerta al organismo también se activan mecanismos endógenos que modulan la sensación desagradable. Así, el núcleo paraventricular del hipotálamo produce la hormona oxitocina, de efecto analgésico, que puede ser secretada en dos vías: una hacia la hipófisis y el sistema porta hipofisiario que se libera en sangre durante las contracciones uterinas del parto y la secreción láctea. Otra, del hipotálamo a la médula espinal. "Ante una sensación desagradable, se activan las células del núcleo paraventricular, lo que inhibe la información que llega a la médula espinal y produce un efecto anestésico", indicó el académico. De ahí que el grupo del doctor Condés haya establecido la posibilidad de suministrar la hormona o la activación de las estructuras hipotalámicas encargadas de secretarla para incrementar su cantidad y efecto. Aún faltan retos por enfrentar, como lograr que esa sustancia atraviese la barrera hematoencefálica que protege al sistema nervioso central. Sin embargo, los universitarios no cejan en su esfuerzo para encontrar nuevas herramientas que les permitan un mayor alivio a los pacientes que sufren dolores crónicos. Más información: http://www.lasalud.com.mx/?aid=4032 |
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