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La afición a los videojuegos
Salud | Jabib Lazcano  |  Miércoles, 26 de Noviembre de 2008 12:11


Los expertos señalan que este pasatiempo no es malo

  • ¿Afición o adición? La primera duda que surge es saber dónde termina una y empieza la otra. Aunque algunos expertos señalan que los videojuegos no son tan malos como se piensa, otros advierten que los niños pueden presentar, por ejemplo, problemas de conducta y cambios de carácter por esta adicción.

La polémica está en el aire. Lo importante es conocer las consecuencias o beneficios de jugar con éstos.

En los últimos años, los videojuegos se han convertido en la actividad preferida de ocio entre los jóvenes y niños, por tal motivo cada vez más profesionales de la salud se muestran preocupados por la adicción que pueden desarrollar. Este tipo de dependencia se caracteriza por la pérdida de autocontrol, que lleva al usuario a jugar de forma obsesiva.

Los expertos señalan que este pasatiempo no es malo, siempre y cuando se jueguen con medida y que su contenido sea el adecuado para la edad del niño. Para ello, los padres deben limitar los tiempos y seleccionar los temas de éstos. “No se recomienda su uso continuo por más de una hora…”, indican algunos instructivos de estos aparatos. A esto se le podría agregar: “y de preferencia no se utilice todos los días”.

Toda actividad que se practica en exceso es dañina y los videojuegos no son la excepción. Algunas señales de su dependencia son cuando el niño pasa la mayoría del tiempo en la casa, en su cuarto, sin salir a comer o ir al baño por no interrumpir esta actividad. Quiere estar todo el tiempo jugando. Existen casos en los que el menor despierta a medianoche y comienza a jugar, alterando sus horas de descanso y disminuyendo su capacidad física para sus actividades cotidianas.

Entre los síntomas de esta adicción, se incluyen: la incapacidad para dejar la actividad, problemas con los estudios, dolores de muñeca, ojos secos, descuido de la higiene personal o trastornos del sueño.

Durante esas horas de juego, el niño experimenta diferentes estados de ánimo, como son: ansiedad, desesperación, angustia y nerviosismo, los cuales no llegan a ser graves, sin embargo, el problema de conducta se manifiesta cuando son obligados a dejar esa actividad. Lo más preocupante es que ahora los niños empiezan a jugar más jóvenes, alrededor de los cinco años, por lo que los padres deben estar bien informados sobre las complicaciones que pueden acarrear.

En los casos más graves podemos hablar de una verdadera adicción que se caracteriza por un interés compulsivo, que puede hacer que el niño permanezca entretenido horas enteras frente a un televisor o una computadora en lugar de realizar actividades al aire libre, lo que conlleva a un sedentarismo y, por consiguiente, a incrementar las posibilidades de obesidad.

En algunos casos esta adicción desmesurada puede provocar estrés, fatiga ocular y, debido a malas posturas corporales, dar lugar a dolores musculares e incluso originar problemas más serios.

No se trata de prohibir los videojuegos, lo que sería contraproducente. Éstos también tienen su lado positivo, por ejemplo: algunos videojuegos representan un reto continuo para los usuarios que, además de observar y analizar el entorno, deben asimilar y retener información, realizar razonamientos inductivos y deductivos, aplicar estrategias y desarrollar habilidades psicomotrices; además, el jugador se ve obligado a tomar decisiones y ejecutar acciones continuamente.

Fuente: www.mediks.com

 

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